Montero dimisión, Sánchez atención

Mónica Nombela

El controvertido asunto de la Ley del 'solo sí es sí' puede convertirse, sin que fuera el objetivo  a priori, en el auténtico talón de Aquiles del Gobierno de Sánchez. Bien lo saben los "barones" del PSOE, que están pidiendo una urgente rectificación de la ley de Montero para evitar lo que puede convertirse, en caso contrario, en una auténtica sangría de votos. Por otra parte, lo que no deja de ser en cierto modo justicia poética, hay dos mujeres en liza a causa de la dichosa norma, una por cada uno de los dos partidos que forman la coalición Frankenstein. Por el lado podemita, Irene Montero, ministra de Igualdad; por el socialista, Pilar Llop, ministra de Justicia.

Soy de esas personas convencidas de que la igualdad no se conseguirá a base empoderar a la mujer frente al hombre como contraposición, sino que ha de construirse a base del diálogo y el trabajo conjunto entre ambos sexos. Considero que los movimientos pendulares acaban demostrando con el tiempo que no son sino las dos caras de la misma moneda. El dominio femenino ha de construirse como una aportación al masculino, para crear otra nueva realidad de la que todos formemos parte, sin exclusiones ni demonizaciones de unos por otros, o viceversa.

Sánchez dijo en tiempos que Pablo Iglesias le quitaría el sueño si estuviera en su gobierno, negando, como el Pedro de la Biblia, la evidencia: que estaba dispuesto a cualquier cosa con tal de poder ser el capitán de este barco que no se hunde por ahora a pesar de que zozobre sin parar, que es España. Aunque no hubiera pasado entonces lo que estamos viviendo ahora, Sánchez ya sabía que se debía cuidar de Iglesias, si bien lo que jamás pudo pensar fue que de quien debiera cuidarse fuera de Irene Montero, la exmujer de lglesias, creada a su imagen y semejanza como alumna aventajada que es del movimiento 15M, reconvertido en la nueva "gauche divine" española, la de los chaletazos y modelitos de alta costura.

Todos somo electores y elegibles en democracia, y esto no se contradice con el hecho, contrastado gracias a lo acaecido con la tristemente famosa Ley del "Solo sí es sí", de que no todo el mundo posee la capacidad técnica para poder legislar. Montero no la tenía, es evidente, y con esta ley le ha salido el tiro por la culata. Obviamente, si tuviera mejor sitio al que ir o un mínimo de vergüenza torera hace meses que tendría que haber dimitido, pero ella erre que erre, se aferra al sillón y es capaz de llevarse por delante a la pobre Llop, convertida en un simple Gosset a fuer de tener que dar la cara por el Gobierno, como vulgar chivo expiatorio de los de toda la vida. Jamás pudo Montero llegar más alto ni España más abajo teniéndola como ministra metida en camisas de once varas, en un asunto del que no tenía ni la más remota idea. Ha hecho un daño tremendo, prueba de que la igualdad es cada vez más palpable en nuestro país, puesto que ya hay también mujeres ineptas para su cargo, como ella, en puestos de alta responsabilidad. Hace años estas cosas solo pasaban con los hombres.

Doy por hecho que alguno de los muchos asesores que circundan a la ínclita tuvo que darse cuenta de que esta bomba iba a estallar, pero que nadie se atrevió a decirle la verdad: tu ley es una cagada, ministra, es un despropósito, una imbecilidad, vas a hacer el ridículo y a lograr lo opuesto a lo que pretendías. La cifra debe de andar cercana a las mil reducciones de condena, con las consiguientes excarcelaciones antes de tiempo de muchos tipos indeseables, lo que ha dejado a las víctimas al pie de los caballos. Y sigue la cuenta aumentando, la cifra llegará a ser un verdadero escándalo. Un éxito rotundo de la mediocridad ensalzada.

La dimisión se configura como un acto de valentía en casos como este, si bien no está a la altura de cualquiera. Pongamos las cosas en su sitio, la norma fallida es responsabilidad de Montero y también de Sánchez, a quien se le presuponen más mimbres como gobernante y más cabeza. Por tanto, la situación me suscita una pregunta, ¿a qué fin consintió Sánchez que la susodicha siguiera adelante y que se aprobara esta ley? ¿Creía acaso que esta basura no le iba a salpicar? Veremos pronto el efecto que tiene este escándalo en las elecciones y si el PP consigue extraer el rédito que le han servido en bandeja.

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