Yolanda Díaz dimite como líder de Sumar tras la debacle en las europeas pero sigue de vicepresidenta en el Gobierno

Yolanda Díaz ha anunciado su dimisión como líder de Sumar después de la debacle de su partido en las elecciones europeas, aunque al mismo tiempo ha confirmado que continuará con sus funciones dentro del Gobierno de coalición como vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo. Así lo ha comunicado ella misma en una comparecencia sin preguntas apenas unas horas después de que su formación abriera oficialmente un periodo de "reflexión".

El resultado de las elecciones europeas ha abierto una enorme crisis en Sumar ante la constatación de que el proyecto político se desinflaba y de que liderazgo de Yolanda Díaz se resquebrajaba. El socio minoritario del Gobierno de coalición ha retrocedido del 12,3% de las elecciones generales hasta el 4,6% en el 9-J y ha visto cómo Podemos se le pega a los talones con un 3,2%. Así, el espacio de la izquierda alternativa en su conjunto no llega ahora ni siquiera al 8%.

La formación de Díaz se apuntó una victoria pírrica frente a la candidatura de Irene Montero que es del todo insuficiente y, además, sentía el agravio de haber empatado en votos y escaños con el partido antisistema de Alvise. Esto ha dejado muy tocado el proyecto de Sumar y, sobre todo, ha hundido su posición dentro del Gobierno de coalición para orientar las políticas de Pedro Sánchez. La vicepresidenta pedía "más fuerza" en la campaña y ha salido totalmente debilitada.

Tanto que ella misma ha querido asumir "responsabilidades" en primera persona con la drástica decisión de renunciar a su cargo orgánico como "coordinadora de Sumar", que tomó formalmente el pasado 23 de marzo en la asamblea fundacional del nuevo partido. "La ciudadanía ha hablado y yo voy a hacerme cargo", ha justificado Díaz. "Es necesario que haya un debate y con esta decisión abro un camino que debe ser colectivo".

La Ejecutiva de Sumar ha celebrado este lunes una larga reunión que se ha prolongado durante varias horas, después de que anoche Ernest Urtasun avanzara que se abría un tiempo para "reflexionar" de manera "sosegada" sobre la construcción del partido y sobre su papel dentro del Gobierno con el PSOE. La primera consecuencia es la marcha de Díaz pero no será la última.

En una comparecencia autocrítica y sin preguntas de la prensa, Díaz ha admitido que en estos meses atrás "no ha hecho las cosas que debía hacer" ni que "mejor" sabía hacer y que la ciudadanía española lo ha "percibido". Ha ahondado en que ese desgaste ha venido porque "la política se dedicaba más a sí misma que a los problemas de la ciudadanía". "Y tenemos que estar para los problemas de la gente y no a los problemas de los partidos", ha rematado.

Esto significa asumir que las batallas orgánicas dentro de Sumar entre los partidos que lo componen y la pelea externa contra Podemos han pasado factura a su liderazgo y que han desviado los esfuerzos de Sumar de su tarea dentro del Gobierno compartido con el PSOE. Díaz ha explicado que las elecciones europeas han servido de "espejo" y ha asumido que es su "responsabilidad". "El ciudadano no se equivoca cuando vota o cuando decide no ir a votar", ha subrayado.

Muchas preguntas están ahora en el aire sobre el futuro del espacio y en qué medida se va a reestructurar todo el proyecto. También cuál va a ser a partir de ahora el papel de Díaz. Si sólo se aparta de la cuestión orgánica o si también cederá el testigo político dentro del Ejecutivo.

A la espera de respuestas y de quién tomará ahora el testigo en el liderazgo de Sumar (¿Ernest Urtasun? ¿Íñigo Errejón?...), Díaz ha establecido los cinco retos en los que a partir de ahora quiere volcarse en cuerpo y alma dentro del Gobierno: encarar el problema de la vivienda y la bajada de los precios del alquiler, la reducción de la jornada laboral, una reforma fiscal para que el que más tiene "cumpla con sus obligaciones", conseguir permisos retribuidos y una prestación universal por hijo a cargo y, por último, asegurar "la paz" y parar el "genocidio" de Israel en Palestina.

"Contra el cinismo y el miedo se trata de avanzar en derechos y gobernar mejor", ha justificado Díaz. Si se alcanzan esos "objetivos", ha destacado, "las fuerzas del odio perderán el rumbo". "Estaré dedicada por entero a esa labor y en ella me encontrarán siempre".

Díaz ha zanjado cualquier duda sobre la continuidad de Sumar dentro del Gobierno al asegurar de que es la "mejor herramienta" para "mejorar la vida de la gente". Lo que le lleva a su vez a reclamar más exigencia para convertir el mar de fondo que nutre a la derecha "en una ola de derechos y esperanza".

BELARRA: "NOS HEMOS PUESTO EN PIE"


Por su parte, Podemos ha reunido este lunes a la Ejecutiva para analizar sus resultados: dos escaños y un 3,28% de los votos. Estos números permiten al partido morado mantener una segunda etapa fundacional en el Parlamento Europeo de la mano de Irene Montero e Isa Serra. Sin embargo, más allá de que la comparación con Sumar es beneficiosa para ellos, porque arroja una fotografía de que los dos están a la par, hay también datos preocupantes que evidencian que, aunque vivo, Podemos está en mínimos.


Cuando surgió allá por 2014, Pablo Iglesias irrumpió con 1,2 millones de votos, cinco eurodiputados y casi un 8% de los votos. En esa misma cita IU sacó 1,5 millones de papeletas, seis escaños y un 10%. Todo el conjunto sumaba 2,7 millones de votos, 11 eurodiputados y un 18%. Hoy todo ese espacio político ha quedado reducido a un 8% en unas elecciones de las mismas características.


Podemos fantaseó el 9-J con empatar con Sumar pero nunca imaginó que el antisistema Alvise sacara más votos y escaños. Y lo ha hecho con creces. Casi 230.000 papeletas y un eurodiputado más, empatado con el partido de Yolanda Díaz, que sólo le gana por 11.000 votos. Eso deja a la izquierda alternativa al PSOE en una posición de debilidad.


De ahí que la satisfacción en Podemos haya dado paso a una alegría contenida, porque la lectura es que el espacio está hundido y con unas cifras inasumibles para ir a unas elecciones generales. La extrapolación de resultados de EL MUNDO señala que Sumar lograría cuatro diputados en el Congreso y que Podemos tendría dos, la mitad que ahora. Serían seis en total de los 31 escaños que obtuvieron el pasado 23 de julio.


En cualquier caso, Podemos ha logrado afianzar el relato de que está con vida y que tiene "fuerza de sobra" para seguir peleando. "Es el primer paso para volver a poner en pie una izquierda transformadora que haga frente a estas derechas completamente asalvajadas que están desplegando una estrategia golpista", ha proclamado este lunes Belarra ante los suyos. "En estas elecciones nos hemos puesto en pie pero no nos conformamos".

La secretaria general ha expresado que está "profundamente" preocupada porque las derechas se están acercando al 50% de los votos y ha lamentado que sea porque hay un Gobierno que está "a la defensiva y que no gobierna" porque "no asume las tareas de transformación pendientes". Así, en su intervención en abierto ante la dirección ha asegurado que "cada vez hay más gente que echa de menos el Gobierno de coalición con Podemos porque hacía leyes y avanzaba en derechos". A su juicio, la falta de iniciativa de este Ejecutivo para encarar los problemas en vivienda, los alimentos, la guerra o el CGPJ está poniendo "una alfombra roja a las derechas".


Entre las noticias más positivas para Podemos está su resultado en Cataluña. Con un 4,6% de los votos adelantó a los Comunes-Sumar (4,3%). Y eso que su implantación allí es muy pobre. Hasta el punto de que no se presentó en mayo a las catalanas por falta de fuerzas y para no llegar al 9-J sufriendo otro varapalo similar al de Galicia y Euskadi. En Barcelona ciudad también logró imponerse a los de Ada Colau.