Un plan para Alicante

Mónica Nombela

DEL DERECHO Y DEL REVÉS / OPINIÓN

Gobernar significa dirigir un país o una colectividad política. En el caso de la política municipal nos encontramos con que la actuación del ayuntamiento incide de manera directa en nuestro día a día. Mandar en un consistorio entraña la necesidad de que dicha actuación encaje dentro de los parámetros no sólo de la legalidad, sino de algo más sutil, que es el bien de los ciudadanos. En este sentido, y no me escondo porque siempre he mantenido la misma postura, en momentos como las fiestas de Hogueras, que ya están acechándonos, se sacrifica el bien individual de los vecinos -al descanso, a poder circular por la ciudad con normalidad y al derecho de pasear por una ciudad limpia y accesible- por el deseo de los festeros, los barraqueros y los hosteleros de disfrutar a tope de las fiestas, según la costumbre instaurada de tomar la calle e invadir el espacio público, restringiendo con ello el libre y pacífico acceso de los demás, con todo lo que supone.

No niego que me chuto con la pólvora de la mascletá como el que más, y que un ratito de racó por el de algunos amigos, que generosamente me invitan siempre, es muy de agradecer, pero sigo pensando que en determinadas zonas -como las inmediaciones de los hospitales- no deberían permitirse músicas hasta las cuatro de la mañana. Se cae por su propio peso y no creo que haga falta una tesis doctoral de quinientas páginas para entenderlo. Claro está que esto, lo de que el derecho de los pacientes ingresados se ha de preservar por encima de cualquier otra cosa, no se suele apreciar hasta que no tenemos algún familiar en esas circunstancias. Y, hablando de hospitales, el pasado lunes se celebró una gala por el 80 aniversario del Hospital Perpetuo Socorro, ahora Vithas, y aprovecho para felicitarles y agradecer lo mucho que hicieron por mi padre en su enfermedad desde este centro hospitalario, que ha sido y es un referente en nuestra ciudad.

Volviendo al tema del ruido, y como aprecio más que nunca si cabe la paz y el silencio, veo con gran preocupación lo de Castaños, me refiero a que el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº3 de Alicante haya considerado probado que el ruido de los locales de ocio y hostelería de la calle Castaños está vulnerando los “derechos fundamentales de los vecinos y ha instado al ayuntamiento a la declaración de zona acústicamente saturada. Digamos la verdad, ¿quién no ha estado allí a altas horas de la noche, tomando una copita? Algunos no solo una, sino que se acodan en la barra del bar y hacen flexiones de codo tomando una tras otra, sin percatarse de que estamos en mitad de la ciudad y de que arriba hay vecinos. El punto de vista en estas situaciones es fundamental. Si eres el consumidor que va, disfruta de la noche y después se va a dormir al silencio de su hogar, es todo perfecto. Si en cambio eres el vecino que vive en esa calle y alrededores, tal vez tu día a día se vea tan mediatizado por la afluencia de público que no seas capaz de verle la gracia al tema, por más que el ayuntamiento se excuse diciendo que hay menos ruido que antes, que han puesto medios. Alguna solución habrá que darle al asunto, yo ignoro cuál sería la adecuada, la verdad.